En muchas organizaciones, las decisiones fallan en producir los resultados esperados.

Y no es por falta de conocimiento.

Fallan aun cuando todo parece estar en orden.

Esta experiencia no busca darte una respuesta.

Busca observar cómo se están tomando decisiones en la práctica,
y hacer visibles cosas que normalmente no se cuestionan.

Para que tenga sentido, hay una condición:
responder sin ajustar la respuesta.

No es complejo.
Pero puede resultar incómodo.

Estas son las condiciones.

01

Piensa en una decisión reciente que haya sido relevante.

No en cómo debería haberse tomado.
En cómo se tomó.

¿Estuvo guiada por un criterio claro…
o se fue definiendo en función del contexto?

02

Ahora piensa en cómo se justificó esa decisión y otras similares.

No en el momento,
sino después.

¿Se sostiene en el tiempo en función de un criterio claro…
o cambia según la urgencia o el contexto?

03

Volviendo a esa decisión,

¿lo que se consideraba importante realmente podía sostenerse…
o se asumía que sería posible?

04

Cuando ocurre un incidente o interrupción asociada a esa decisión,

¿la respuesta ya está definida y validada…
o depende de cómo se interprete en el momento?

05

La respuesta dada a ese incidente o interrupción,

¿estuvo acorde a lo que la dirección esperaba…
o evidenció que esa expectativa no estaba sustentada?

06

En situaciones similares,

aunque cambien el contexto, la presión o las personas involucradas,

¿la forma en que se toman las decisiones se mantiene…
o cambia?

Lo que empieza a hacerse visible no responde a un caso puntual.

Tiene que ver con la forma en que las decisiones se están resolviendo.

Lo que aparece a continuación no describe una situación específica,
sino un patrón en la forma en que se decide.

Cuando esto aparece… ya no lo ves igual.

Ver desde otro lugar

En muchas organizaciones, las decisiones fallan en producir los resultados esperados.

Y no es por falta de conocimiento.

Fallan aun cuando todo parece estar en orden.

Esta experiencia no busca darte una respuesta.

Busca observar cómo se están tomando decisiones en la práctica,
y hacer visibles cosas que normalmente no se cuestionan.

Para que tenga sentido, hay una condición:
responder sin ajustar la respuesta.

No es complejo.
Pero puede resultar incómodo.

Estas son las condiciones.

1. Piensa en una decisión reciente que haya sido relevante.

No en cómo debería haberse tomado.
En cómo se tomó.

¿Estuvo guiada por un criterio claro…
o se fue definiendo en función del contexto?

2. Ahora piensa en cómo se justificó esa decisión y otras similares.

No en el momento,
sino después.

¿Se sostiene en el tiempo en función de un criterio claro…
o cambia según la urgencia o el contexto?

3. Volviendo a esa decisión,

¿lo que se consideraba importante realmente podía sostenerse…
o se asumía que sería posible?

4. Cuando ocurre un incidente o interrupción asociada a esa decisión,

¿la respuesta ya está definida y validada…
o depende de cómo se interprete en el momento?

5. La respuesta dada a ese incidente o interrupción,

¿estuvo acorde a lo que la dirección esperaba…
o evidenció que esa expectativa no estaba sustentada?

6. En situaciones similares,

aunque cambien el contexto, la presión o las personas involucradas,
¿la forma en que se toman las decisiones se mantiene…
o cambia?